Aula Planeta


Hoy os presento en mi blog una página muy útil llena de posibilidades y recursos: la página de Aula Planeta.

Se trata de un conjunto de materiales a disposición del profesor clasificados y también para los alumnos.

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Merece verdaderamente la pena hacer un repaso detallado por algunas de las opciones que ofrece. Muy bien organizados los recursos. En el Blog puedes encontrar todo tipo de recursos y materiales teóricos.

Analfabetos informacionales versus nativos digitales


Así definen algunos la situación actual en la enseñanza: unos profesores completamente ajenos al mundo de las nuevas tecnologías intentan enseñar cosas del siglo XIX a alumnos que han nacido en la era digital del XXI y manejan sus herramientas de forma natural en todos los ámbitos de su vida.

Evidentemente esto no es más que una simple caricatura de la realidad y conviene hacer una verdadera matización de lo que significa si queremos hacer un análisis que nos permita sacar conclusiones positivas que repercutan en nuestro trabajo.

Es falso que los profesores vivamos como analfabetos digitales. Los docentes manejan de forma habitual correos electrónicos o herramientas como moodle, foros o buscan información en internet. Hace tiempo que los ordenadores personales forman parte de la vida del mundo docente y poco a poco han ido calando en nuestro trabajo.

Los docentes hemos entrado en todo el mundo de internet de una forma muy irregular puesto que las administraciones nunca se han preocupado por formarnos en esta faceta con auténtico interés. Siempre ha dependido esa formación de nosotros mismos teniendo que ocupar nuestro tiempo libre y dedicando nuestros recursos económicos para disponer de materiales adecuados y formación óptima para aplicarla en nuestras aulas.

Que seamos capaces de consultar nuestros datos bancarios, leer nuestro correo e incluso manejar nuestros smartphones con soltura nos ha supuesto un gran esfuerzo en horas y tiempo en el que siempre tenemos la sensación de ir a remolque: usamos algo cuando ya está casi pasado y nunca estamos a la “ultima” de lo que se lleva. Así algunos comienzan ahora a manejar twitter o facebook mientras ven pasar de lado whasapp y demás historias similares de mensajería instantánea.

El resultado es que solemos utilizar la tecnología en muchos casos sólo como sustituto de las cosas que hemos hecho siempre: si usamos pizarras digitales es para explicar del mismo modo que antes usábamos la tiza y el borrador. El correo electrónico sirve para sustituir al correo tradicional a la hora de enviar notas o faltas (y también se usa el sello “por si acaso”). Los cañones sustituyen a los carros con las televisiones para poner películas y documentales que ahora están en youtube en lugar de traernos el vídeo o el DVD.

Sin una clara política educativa que apueste por programas que generalicen el uso de las tecnologías en el aula y que supongan un cambio en la metodología será muy difícil que de verdad podamos aprovechar todo el potencial que estos recursos tienen. Tampoco puede la administración pretender que ese proceso de formación y de generación de recursos caiga sobre los hombros de los docentes aumentando el trabajo que ya tienen para controlar a alumnos cada vez menos disciplinados e inquietos que se interesan poco o nada por los contenidos que se les obliga a estudiar.

Una administración que apueste por ese cambio debería aprovechar las muchas experiencias que los profesores vienen realizando desde hace años primando su trabajo y ofreciendo canales de difusión que les permita llegar a todos los demás profesionales sin tener que estar buscando un tiempo del que no disponen entre corregir exámenes, poner amonestaciones o cubrir guardias por compañeros a los que no se les ha mandado un sustituto mientras están de baja.

Es cierto que suele haber congresos por toda la geografía con esta temática pero están enfocados más a gastar dinero público en autobombo de la administración y en primar a los cuatro “amigos” de siempre que a facilitar la asistencia a los docentes de pie de obra. De hecho no hay permisos ni para asistir a esas actividades que se suelen realizar en horario de mañana y a las que sólo se permite acudir si el director de centro firma que se “atenderán debidamente a los alumnos que se abandonan esa mañana”.

Un ejemplo fueron las PDAs que el gobierno regional murciano compró a un montón de docentes con la idea de que se pudieran pasar las faltas de modo instantáneo en clase. Esos carísimos aparatos que se compraron no tenían buena cobertura, cuando la tenían no funcionaba la wifi del centro y finalmente, para evitar errores, se continuaban llevando los partes de faltas en papel ya que algunos “no se manejaban bien” con eso de la tecnología. Para colmo eran instrumentos ya obsoletos puesto que cualquier teléfono tipo smartphone cumplía mejor las mismas funciones. Se nos pidió firmar un documento en el que nos responsabilizáramos de su conservación y así acabamos por devolverlos para que hoy pueblen algún armario del centro abandonados a su suerte sin ninguna utilidad. Mientras tanto los servidores de los centros están obsoletos lo que ralentiza la red y nos deja muchos días sin servicio de internet.

Tampoco es cierta la otra parte de la afirmación: los alumnos como nativos digitales. Es verdad que frente al miedo inicial de los adultos ellos manejan todos los aparatos electrónicos con naturalidad y sin miedo desde que nacen. Viven en un mundo en el que los mandos a distancia, los aparatos de música, los ordenadores, las tabletas o los teléfonos forman parte de su vida diaria. Pero su utilización habitual dista mucho de aprovechar todo el potencial que tienen en sus manos.

En varias ocasiones me ha pasado que al proponer a los alumnos realizar cualquier tipo de práctica de lectura de un texto se han manifestado incapaces de realizarla al no disponer de sistemas de grabación de voz. Se sorprendían cuando les decía que sólo tenían que grabar su voz en el teléfono que llevaban en el bolsillo y después conectarlo al ordenador con el cable usb para mandar el archivo por correo o por medio de moodle.

Los alumnos disponen  de teléfonos con tarifas de voz y datos que suelen usar para intercambiar mensajes intrascendentes incluso cuando están en el mismo grupo físicamente pero luego no saben usar calculadoras, diccionarios, traductores o simplemente buscar la información sobre cualquier dato que se les pide.

En las aulas disponen de ordenadores con conexión a internet durante algunas horas al día pero prefieren usar tuenti, leer sobre coches, fútbol, etc, en lugar de aprovechar el tiempo para hacer sus tareas con unos medios que muchas veces no disponen en sus propias casas.

Los padres se gastan una parte de sus presupuestos en comprarles teléfonos de última generación y las facturas que ello supone sin valorar que por una cantidad similar o incluso menor podrían proporcionarles a sus hijos de un aparato con el que poder cumplir esas funciones igual y además que le sirva para hacer sus tareas de clase.

En definitiva: vivimos en el mundo con más fácil acceso a la información pero eso no quiere decir que estemos formando a ciudadanos más informados o más críticos a la hora de saber seleccionar qué información les es útil, dónde pueden encontrarla y cómo deben manejarla.

Debe ser la administración la que diseñe planes de alfabetización digital de la comunidad educativa en los que primen el desarrollo de nuevas metodologías mucho más participativas entre alumnos en las que sea una base fundamental incidir en el aprender a aprender como modelo de construcción de un aprendizaje entre iguales, un aprendizaje en valores pautado por unos docentes que saben dónde se encuentran los recursos que los alumnos pueden usar para su propia formación y que les enseñan a manejar instrumentos de búsqueda y de manipulación de dicha información. Para lograrlo disponen de medios técnicos, de bibliotecas escolares preparadas y de docentes que conocen perfectamente el medio en el que se debe desenvolver este trabajo. Sin ese proyecto seguiremos formando desde el siglo XIX a ciudadanos del XXI por muchos medios de que dispongamos, por muy buena voluntad de los educadores o por mucha tecnología que manejen nuestros alumnos.

¿Muchos deberes?


Hay abierto en estos días un debate en la sociedad sobre si se deben poner deberes a los alumnos para completar la formación que realizan en sus centros educativos. La polémica surge a partir de la discusión que de este tema se está realizando en Francia y sobre la propuesta de los padres de hacer una huelga de deberes.

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Creo que desde el principio el problema está mal planteado porque la pregunta no debería ser si debe haber o no deberes sino si las actividades que se proponen para realizar fuera del horario lectivo son las más adecuadas.
La argumentación de los padres de que quita tiempo a los niños para realizar otras actividades se basa en la idea de que la educación sólo se desarrolla en el ámbito educativo. Muchos padres ven la escuela como el lugar en el que sus hijos pasan un montón de horas aprendiendo todo lo que necesitan saber para formarse académicamente para su vida futura. Desde esta perspectiva se olvida que la escuela cubre esa faceta curricular pero también se ocupa de la educación y en eso padres y profesores deberían trabajar mucho más en conjunto.
Los deberes son el lazo que tendría que darse entre escuela y casa para hacer que los alumnos entiendan que el proceso de aprendizaje va mucho más allá del simple acto académico. Si queremos que valoren su propio aprendizaje debemos diseñar actividades dentro y fuera del aula que les hagan ver la utilidad de manejar recursos para la solución de problemas en la vida real y no sólo en el laboratorio del centro.
Argumentan también los padres que los deberes suponen una discriminación porque tienen ventaja aquellos alumnos que disponen de medios materiales en casa y sus padres tienen un nivel de estudios mayor. Tampoco estoy de acuerdo con este argumento: es evidente que entornos familiares enriquecedores para la educación del alumno suponen una ventaja frente a situaciones familiares menos favorables pero esto no tiene nada que ver con los deberes y repercute en toda la vida de los niños desde el principio. La escuela pretende ser un factor de corrección para nivelar esas desigualdades pero debe partir de la implicación y la formación como padres. Tener un hijo supone asumir una serie de responsabilidades que van desde el intento de dar las mejores condiciones con el esfuerzo que a todos como padres nos supone. Los deberes pueden suponer una forma de interacción en la familia en la que los padres pueden demostrar a sus hijos que se implican en la educación y en su formación por encima de sus limitaciones académicas. La ayuda que los padres pueden ofrecer a los alumnos en su casa no es tanto el ofrecer medios materiales y conocimientos como participar de sus inquietudes y compartir esos procesos de aprendizaje que mejorarán su relación padres-hijos.

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También se dice que no tienen tiempo para otras actividades pero mi pregunta es si esas otras actividades que el alumno desarrolla fuera del horario escolar son las más adecuadas y realmente atienden a sus necesidades de ocio. Muchos son los chicos que pasan la tarde sin nada que hacer “enganchados” al ordenador sin ningún tipo de control, pero también hay muchos que van de un lugar a otro a actividades deportivas, baile, música, inglés en las que se mantienen los esquemas de competitividad y rivalidad verdadera fuente de discriminación social y cultural. En el mejor de los casos estas actividades acaban reproduciendo la parte de currículo académico de la escuela y representan una forma de tener a los hijos todo el día ocupados. Son pocos los casos en los que los propios chicos pueden realizar esas actividades como afición personal porque atienden más al deseo de los padres e incluso a su imposición.

Se tiende a ver la educación sólo desde su aspecto curricular y por lo que de preparación tiene para el desarrollo de una profesión. Muchos padres tienden a confundir el desarrollo de un currículo con la formación integral de los alumnos hasta convertirse en ciudadanos libres y responsables. La educación vista así supone preparar sólo para una profesión y no para una vida.
La infancia y adolescencia es el período de la vida en la que mayor capacidad de aprendizaje tenemos, no podemos desperdiciar esa etapa dejando a los chicos sin nada que hacer por las tardes ni tampoco ocupando su tiempo en tareas que sólo atienden a que aprendan cosas que ni les interesan ni les sirven. Los deberes deben plantearse como una forma de fomentar el autoaprendizaje, el co-aprendizaje entre iguales y la planificación del tiempo por parte del alumno con atención a las relaciones familiares, el ocio y las aficiones del propio chico. Por supuesto teniendo en cuenta que deben dejar espacio de tiempo suficiente para desarrollar sus aficiones y para que dispongan de suficientes momentos de ocio y de interacción con familia, amigos, etc.
En definitiva, los deberes deben estar programados para complementar el aprendizaje de la escuela y deben reforzar la idea en los alumnos de que ese aprendizaje no se limita a los actos académicos sino que deben llevarlo a todos los ámbitos de su vida para la resolución de sus conflictos y su toma de decisiones.

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Biblioteca Escolar CREA


Hoy os presento un material muy interesante que publicó la Junta de Andalucía sobre el tema de bibliotecas escolares. Merece la pena hacer un estudio detallado de los dos documentos porque nos aportarán muchas ideas sobre cómo organizar nuestro proyecto educativo integrando la  biblioteca como un centro de recursos.

Se trata de considerar la biblioteca escolar como algo más que un simple lugar en el que se almacenan libros y se tienen más o menos organizados. Este trabajo nos muestra una biblioteca escolar integrada en el proyecto educativo de centro en el que ocupa un papel principal como elemento fundamental en el desarrollo de diversas competencias básicas del alumno.

La organización de espacios, la selección de documentación, el expurgo, etc son procesos definidos en estas páginas. Junto a todos estos aspectos debemos completar nuestro proyecto con cuestiones como la formación de usuarios, la ALFIN, la coordinación de actividades y, como no, el fomento de la lectura. Se trata de que la biblioteca escolar se convierta en el eje coordinador de todos esos elementos trabados de forma coordinada por todo el equipo docente de un centro.

Plan de trabajo y autoevaluación de la biblioteca escolar.

 

Organización y funcionamiento de la biblioteca escolar. Tareas básicas

Biblioteca Escolar: un espacio de ocio


Hace algunos años tuve una seria discusión con el equipo directivo de mi centro sobre la necesidad de una biblioteca escolar de invertir recursos en crear un entorno agradable y cómodo para la lectura. Esa discusión me costó tener que renunciar a seguir con el proyecto pero me llevó a documentarme más sobre la necesidad de hacer nuestra biblioteca un espacio diferente y atractivo.
Suele cometerse el error de orientar la biblioteca de un centro educativo sólo a la cuestión de la lectura, olvidando la faceta de información y de formación. La biblioteca escolar debe ser concebida como un espacio físico y virtual en el que se coordinan la búsqueda y manejo de recursos informativos para todas las áreas y disciplinas que se imparten en el centro.
Otra de las funciones necesarias en una biblioteca escolar es la formación de usuarios. Nuestras bibliotecas deben estar normalizadas para facilitar el acceso de los usuarios al OPAC y posterior localización de los documentos. Esto les permitirá adquirir la habilidad de utilizar cualquier biblioteca del mundo en cualquier contexto y para ellos debemos enseñarles la utilidad de la C.D.U.

Pero los responsables de bibliotecas escolares debemos tener muy claro que atender a estas cuestiones no debe restar energías a fomentar la lectura como alternativa de ocio y disfrute. Es en este punto en el que se hace muy importante dotar a la biblioteca escolar de fondos documentales que sean atractivos a nuestros lectores por la calidad y la variedad de temáticas y formatos.

Cada vez es más frecuente encontrar en nuestras bibliotecas escolares, además de las novedades editoriales de turno, una sección importante de Cómic, un apartado de revistas de diversa temática y prensa diaria de información y deportiva. Mi experiencia como responsable me dice que este tipo de material suele atraer a los usuarios primero a la biblioteca como espacio físico, y después a los contenidos más “formales” que disponemos.

Tan importante como cuidar los fondos debe ser cuidar el entorno físico. Una biblioteca bien acondicionada climáticamente, decorada de una forma atractiva y dotada de un mobibliario versátil y cómodo será un seguro para que nuestros alumnos se acerquen a ella con una mentalidad muy distinta a la que entran en otros espacios educativos de nuestro centro. Debemos disponer de un mobiliario que se diferencie claramente de las típicas sillas y mesas del aula porque eso hará que los alumnos identifique el espacio de la biblioteca con un lugar en el que se van a hacer “otras cosas”.

La solución ideal para los espacios suele ser la de crear distintas zonas de uso de la biblioteca: gestión, lectura, trabajo y de ordenadores. Para separarlas suele ser muy útil la utilización de los estantes con los libros que deben ser abiertos y bajos para facilitar poder hojear los documentos.

Afortunadamente en el mercado existen materiales de calidad a un precio razonable que nos permitirán cambiar nuestro mobiliario por una cantidad económica asumible. Creo que invertir parte de los fondos en este tipo de acciones aporta a la larga beneficios enormes en el uso y disfrute de ese espacio.

En muchas bibliotecas escolares se suelen gastar casi todo el presupuesto en la actualización de fondos. Si esa adquisición no se realiza desde una perspectiva muy práctica puede ocurrir que acabemos llenando nuestras estanterías de materiales muy modernos pero que nuestros lectores no utilizan.

En cualquier caso conviene estudiar bien las posibilidades que nuestro centro ofrece y el presupuesto con el que contamos. Una buena planificación suele ser garantía de éxito pero la improvisación y la falta de consenso pueden dar al traste con un proyecto de biblioteca estupendo.