Alfabetización Informacional : qué es y cómo se adquiere | InVito


See on Scoop.itRecursos TIC para educación

See on diarium.usal.es

Anuncios

Biblioteca escolar y nuevas alfabetizaciones. Mónica Baró


Os dejo este interesante (como siempre) artículo de Mónica Baró.

baró

Evolución de mi actividad como docente


Después de más de veinte años de trabajo en esto de dar clase y enseñar creo poder decir que he sacado algunas conclusiones que me gustaría compartir con todos los que leen este espacio. Lo primero que me sorprende es que una parte importante de estas reflexiones son fruto de los últimos tiempos frente a una actividad que se había mantenido más o menos estática a lo largo de muchos años. Es ahora, a partir de reciente incorporación a esto del mundo 2.0, cuando he comenzado a reflexionar sobre mi actividad en el aula y también a cambiar radicalmente mi forma de trabajar y mi forma de plantear mi papel en el proceso de aprendizaje de mis alumnos.

Mi inmersión en la aplicación de la tecnología a mi trabajo comenzó desde mis primeras clases: ya en el año 1989 disponía de mi primer ordenador con el que comencé a digitalizar mis apuntes y mis exámenes, llevaba el control de faltas de mis clases con un programita elaborado por mí en DBaseIII y también lo usaba para jugar en mis ratos de ocio. En esta etapa la tecnología representaba para mí una forma de agilizar mi trabajo pero no tuvo ninguna repercusión real en mi forma de dar clase.

El siguiente paso fue el uso de internet. Este me permitió llegar a tiendas on-line antes imposibles de alcanzar, pude contactar con amigos y compañeros lejanos espacialmente o conocer nueva gente por medio de los servicios de mensajería instantanea y los chat. En este punto sí que comencé a aplicar la tecnología en el aula al permitir a mis alumnos contactar conmigo por medio de estos tipos de mensajes o por correo electrónico. A pesar de este pequeño cambio mi trabajo en el aula continuó siendo igual basado en la transmisión de unos conocimientos y en la resolución de los problemas que los alumnos me planteaban. He de reconocer que siempre fue mi intención en clase la de organizar y orientar el trabajo de mis alumnos más que la transmisión directa de conocimientos pero también es cierto que al final del proceso la evaluación cuantitativa imponía su tiranía y tenía que acabar exigiendo unos contenidos mínimos mediante unos instrumentos de evaluación bastante estandarizados, los exámenes de siempre. Para un profesor de latín y griego esta faceta es más fácil ya que la traducción de textos representa un sistema estupendo para trabajar por proyectos basados en las competencias de los alumnos adquiridas por medio de las actividades desarrolladas en el aula (aunque esto es algo que comprendí bastante tiempo después).

Después llegaron los medios audiovisuales y pude usar un portátil. Esto si supuso ya una diferencia evidente en los contenidos trabajados en el aula tanto en la forma como en el fondo. El gran paso fue el dejar de depender de un libro de texto de referencia para poder comenzar a usar materiales propios o los generados por otros a los que tenía acceso desde la red. Este proceso representó un paso importante en el modo de desarrollar las clases pero el proceso siguió siendo básicamente el mismo.

La gran revolución en mi trabajo ha supuesto la utilización en el aula de mi tablet pc conectado al cañón de clase y con conexión directa a internet. A continuación conseguí que mis alumnos pudieran disponer de su propio equipo en el aula para algunas clases y ya el cambio fue imparable. En los últimos cuatro años la evolución ha sido constante y he ido incorporando instrumentos y herramientas nuevas casi a diario.

Apareció en mi camino moodle y comencé a adaptar mis clases a su utilización: esto representaba permitir a los alumnos mucha mayor autonomía a la hora de organizar su trabajo. Yo preparaba los contenidos en función de los objetivos programados y los presentaba en la página para que ellos los seleccionaran y los trabajaran según sus propias necesidades e intereses. Mi papel en el aula pasó a ser el de organizador del trabajo y asesor en cuestiones de conexiones a internet o el de mostrar los caminos para llegar a obtener las respuestas que los alumnos demandaban.

Cuando ahora entro en el aula controlo la asistencia con mi ipad gracias a la aplicación idoceo, las faltas las paso en el tablet o en el propio ipad a plumier XXI. Los alumnos trabajan en el aula en moodle los contenidos que yo les he seleccionado previamente, realizan los cuestionarios o acceden a actividades de otras páginas mientras yo registro su trabajo en mi “ficha” personal y en una actividad off-line en moodle. Si el centro no tiene conexión a internet yo puedo usar la mía para cualquier explicación o aclaración que se plantee sobre el trabajo en el aula. Si tengo que usar cualquier archivo lo descargo desde mi drobox (allí tengo hasta los libros de texto digitalizados) o los imprimo directamente en la impresora en red de la sala de profesores conectada a mi portátil. Los alumnos pueden relacionarse directamente entre ellos y conmigo por medio de whasapp en su grupo creado para clase y siempre que sea para cuestiones de trabajo, también algunos disponen de twitter para interrelacionarse. El correo electrónico me permite tener información instantánea sobre las actividades que realizan los alumnos y también lo que me llega de todo tipo de informaciones (si algo me interesa mucho me lo envío a evernote para consultarlo después tranquilamente en casa). Si el trabajo en el aula me lo permite uso ese tiempo en buscar contenidos y actividades que puedan ser utilizados por mis alumnos en el aula, procuro contactar con los autores de dichos contenidos y establezco colaboraciones con ellos para complementar nuestros trabajos. Por supuesto utilizo las redes sociales para encontrar contenidos, difundir los que produzco y contactar con la gente que me interesa y a los que les puede interesar mi trabajo.

Algo he aprendido de todo este proceso: la tecnología no sirve para nada si no va apoyada en una reflexión profunda sobre el modo de trabajar en el aula que nos lleve a un cambio radical en nuestra metodología. Este cambio debe partir de la definición de nuestro papel como docentes consistente en ser conductores de procesos, selectores de procedimientos, animadores de trabajo tanto individual como colectivo y coevaluadores de todo el mecanismo. Este cambio ha sido posible gracias a la tecnología no como uso directo en el aula sino a partir de la aplicación de muchas de esas herramientas en mi vida cotidiana como medio facilitador de mi trabajo como profesor. A partir de ese uso ha sido cuando he podido sacar verdadero rendimiento de todos esos instrumentos en el aula.

No soy un defensor de la utilización de las TIC en el aula por simple moda. Siempre aconsejo a mis compañeros que usen una herramienta si esta les va a facilitar su trabajo personal en lugar de complicarlo teniendo que aprender nuevos procesos que suponen mucho más esfuerzo que hacer las cosas como siempre: yo siempre lo hago así. El paso de simple usuario de tecnología a su aplicación en el aula debe implicar una reflexión de nuestro papel como docentes y para ello siempre viene muy bien estar al tanto de lo que se va escribiendo y diciendo por ahí. Para mí es muy importante la recopilación de contenidos que realizo en este blog o por medio de scoop.it ya que me permite conocer muchas cosas pero, sobre todo, reflexiones sobre lo que es la enseñanza y lo que debería ser.

Este proceso es un punto sin retorno que nos llevará a dejar de ser docentes del siglo XX trabajando métodos del siglo XIX para alumnos que necesitan aprender en el siglo XXI. Mis reflexiones parten del trabajo de gente como Jordi Adell o muchos otros a los que leo, sigo y escucho cada vez que me llega algo suyo a mis manos, ellos pueden explicar mucho mejor que yo todos esos procesos.

Ver vídeo sobre ALFIN

 

El día que me echaron de la biblioteca


En estos días se cumplen cuatro años desde que fui expulsado de la gestión de la biblioteca escolar de mi centro. La directora de entonces consideró que su cargo implicaba algo más que la organización más eficiente para los recursos de un centro educativo y pensó que un colectivo como este se puede “gobernar” en lugar de organizar teniendo en cuenta como prioridad los derechos de los alumnos y los profesores a aprender y enseñar en las mejores condiciones posibles.

Si recuerdo este episodio ahora es para que sirva como ejemplo sobre la importancia que tiene para el buen funcionamiento de un centro la implicación (más que la colaboración) de un equipo directivo. Eso y la necesidad de entender que organizar el trabajo de otros significa algo más que mandar y tomar decisiones, se trata de saber elegir a las personas más capacitadas y preparadas y delegar en éstas las funciones.

La dirección en ese momento no entendió el concepto de una biblioteca escolar como CREA, para ellos la biblioteca era sólo un espacio en el que guardar libros, y alumnos. No entendían lo que se proponía de coordinación en la adquisición de materiales, de invertir en fondos documentales, de diversificar el acceso a la información y de actuar en la alfabetización informacional. No entendían la importancia de adecuar el mobiliario a las utilidades de la biblioteca. En definitiva, no entendían el concepto de biblioteca escolar que se defiende hoy en día y además no confiaban en el trabajo y la preparación de los que estábamos proponiendo ese concepto de biblioteca porque estábamos formados. El sistema les permitió imponer su criterio sobre la lógica y la formación.

Nuestra biblioteca escolar había logrado juntar a un equipo de colaboradores que organizaron los fondos, los modernizaron y los hicieron accesibles a toda la comunidad educativa. Se desarrolló un plan general de gestión y uso de la biblioteca que incluía un procedimiento de adquisición de documentos coordinado por el responsable de la biblioteca para todo el centro. Se logró una modernización de fondos y se adquirieron equipos informáticos nuevos para ponerlos a disposición de alumnos y profesores. Se hizo accesible a toda la comunidad educativa la prensa diaria y diversas revistas temáticas. Se creó un grupo de alumnos colaboradores que se implicaban en la organización de actividades y recursos. Se fomentó la lectura alcanzando niveles de préstamos de más de 200 semanales. Se pusieron a disposición del alumnado casi cien puestos de trabajo y de lectura para clases y para recreos. La biblioteca desarrolló un plan de actividades que pretendía traer escritores y se organizaron algunas ferias del libro en la que la colaboración con libreros y distribuidores permitió poner al alcance de los alumnos gran cantidad de material accesible a sus bolsillos y atractivo a sus intereses.

Para llegar a todo eso tuvimos que leer mucha documentación, hacer cursos de formación y, sobre todo, estar al tanto de todo lo que se iba publicando sobre bibliotecas gracias a la ayuda que nos aportaba manejar la información desde espacios como este blog que es el resultado de todo aquel trabajo.

Durante los años que trabajamos en la biblioteca se realizaron varios rincones temáticos de lecturas, se llevó una web informativa de las actividades, se creó un club de lectores con el soporte de un blog, se formó un grupo de alumnos y profesores para participar en el concurso de periodismo de El País. La señalización de la biblioteca se adaptó a las normas generales de la CDU y se puso el OPAC disponible en la web. Se crearon unas normas de uso de la biblioteca y diferentes guías de lecturas. Se estaban poniendo en marcha unas maletas de lecturas para usar en guardias y en horas como atención educativa. Se comenzó a trabajar en el tema de las bibliotecas de aula y de bibliotecas de departamentos.

Uno de los objetivos básicos del equipo fue el de iniciar la migración desde el papel a lo digital y se comenzó a invertir en equipos informáticos y audiovisuales. En definitiva, se pasó de una sala cerrada y llena de polvo a la que los alumnos iban cuando estaban castigados a un lugar de lectura y ocio disponible para alumnos, profesores, ex-alumnos, padres y demás.

Cuando se produjo esa circunstancia la biblioteca proyectaba extender su colaboración a la biblioteca municipal y al ayuntamiento de la localidad para conseguir abrir el centro en horario de tarde. Se iba a presentar un proyecto sobre ALFIN en el que se pretendía integrar a toda la comunidad educativa para trabajar por competencias desde todos los niveles.

El final de ese curso supuso la dimisión del equipo directivo ante el error cometido pero no supuso un triunfo personal sino el fracaso para todos los usuarios que dejaron de recibir esos servicios a partir de entonces y mi fracaso personal después de muchos años dedicados a algo que había terminado sin completarse.

El año siguiente un nuevo equipo decidió continuar el camino del anterior y la organización de la biblioteca se basó en ser lugar de reposo de libros y alumnos (unos y otros más inertes que dinámicos, la verdad). Se decidió que la gestión de la biblioteca fuera llevada por personas que no tenían la formación necesaria para llevar adelante el proyecto de los años anteriores y sin tener en cuenta el trabajo desarrollado ya. Cada vez que paso por la puerta de la biblioteca se me eriza la piel al ver lo que podría ser y lo que es y entonces recuerdo la máxima de que esto de las bibliotecas escolares no puede ser la batalla de unos pocos sino la guerra conjunta y al unísono de padres, alumnos, profesores, equipos directivos y de apoyo institucional. Estos días lo recuerdo especialmente cuando veo las experiencias de centros en Chile y Argentina, así como en otros muchos lugares de América. Veo que en estos lugares los proyectos parten de un programa nacional en el que se apoya el concepto de biblioteca como motor principal del desarrollo de los centros educativos de todos los niveles. Veo esos proyectos y echo de menos un esfuerzo similar en nuestro país en el que cada comunidad hace la guerra por su cuenta, en el que se permite que los intereses personales de un responsable queden por encima de los derechos de la comunidad educativa.

Esa expulsión supuso para mí tener tiempo para dedicarme a otras cosas, como la creación de este blog. Ahora no soy responsable de ninguna biblioteca escolar pero sigo más en contacto que nunca con este mundo de la lectura y de la formación que me apasiona. Por eso no es una coincidencia que en este espacio se hable de bibliotecas y de enseñanza, porque son dos caras de la misma moneda y se complementan a la perfección.  Ojalá algún día veamos ese proyecto impulsado también en España, será el signo de que la educación importa a nuestros gobernantes y de que nos preocupa el futuro de nuestros jóvenes.

Yo ahora voy a preparar algunos enlaces con actividades de ortografía para que mis alumnos los lleven adelante en la clase de mañana, quizás dé la clase en la biblioteca del centro y así pueda aprovecharla mejor porque no me dejan organizarla pero, al menos, sí puedo usarla como espacio de enseñanza-aprendizaje.

Colaboración entre biblioteca escolar y municipal


Llevaba ya algún tiempo pensando escribir algo sobre este tema cuando recibí un correo de Eduardo Ares (La vida es cuento) preguntándome sobre el tema. Como te prometí allí voy a exponer lo poco que sé y lo que pienso al respecto.

Lo primero que conviene es aclarar las diferencias entre ambos conceptos. Bibliotecas ecolares y municipales son diferentes porque parten de principios distintos y porque tienen funciones distintas. Esto no quiere decir que no tengan puntos en común ni que no se pueda trabajar conjuntamente, más bien es todo lo contrario. Creo que ambas se pueden aportar muchas cosas mutuamente si se establece una verdadera colaboración y eso beneficiará en gran medida tanto a nuestros alumnos como al resto de la comunidad de la localidad en la que trabajamos.

Para hacer un buen plan de colaboración es imprescindible definir las funciones de cada una y establecer claramente los servicios que se atenderán por separado y en conjunto. Esa labor sólo es posible cuando existe una comunicación directa y de plena confianza entre el responsable de la biblioteca escolar y las personas que gestionan la biblioteca municipal.

La biblioteca municipal cumple una función social de acercamiento de materiales a todos los ciudadanos. Su función básica está en hacer accesible la información de todo tipo a todos los habitantes de un lugar en todo tipo de formatos. La acción social de la biblioteca municipal está establecida desde hace mucho tiempo y su carácter público le permite acceder a recursos y a medios inalcanzables de otro modo para los habitantes de cualquier pequeño rincón de nuestra geografía. En otras palabras, la biblioteca municipal iguala a todos los ciudadanos en su acceso a la información poniendo a su alcance todo aquello que por cuestiones geográficas o económicas no es accesible a una parte de la sociedad.

Las bibliotecas municipales llevan mucho tiempo realizando esa importante labor con profesionales altamente cualificados y en coordinación con otros como bibliotecas regionales o nacional que le permiten ofrecer servicios como el acceso a cualquier tipo de fondos de cualquier otra biblioteca pública. Queda claro que la función básica de la biblioteca municipal es hacer accesible la información en cualquier soporte y la labor de fomento de la lectura.

La diferencia fundamental con la biblioteca escolar es el matiz educativo de esta última. Una biblioteca escolar debe ser un centro de recurso educativos que ponga al alcance de profesores y alumnos instrumentos que faciliten su aprendizaje y que le enseñen a acceder a la información, manipularla y reelaborarla para difundirla. Mientras que una biblioteca municipal tiene como base el fomento de la lectura como placer y deleite la escolar tiene su base en la búsqueda y uso de la información.

Todo esto se ve reflejado en el número de documentos que suelen encontrarse en una y otra biblioteca de modo que en las primeras suelen predominar los materiales de lectura y ocio mientras que en los segundos deberían ser los documentos informativos los más abundantes.

El primer error que se suele cometer en las bibliotecas escolares suele ser el de intentar aplicar el modelo de biblioteca municipal a nuestra biblioteca escolar. Es frecuente encontrar bibliotecas escolares que realizan una gran labor de fomento de la lectura pero lo hacen olvidando la parte de formación de usuarios y de alfabetización. Además cuando se realiza esta labor de fomento de la lectura es frecuente que olvidemos precisamente acudir a aquellos que llevan muchos años de experiencia en este trabajo: las bibliotecas municipales.

Lo que defiendo no es que la biblioteca escolar no debe trabajar para el fomento de la lectura y como placer sino que esa no debe ser su función principal y que si vamos a desarrollar un plan lector realmente eficiente deberíamos aprovechar el trabajo ya realizado por las bibliotecas municipales.

En la línea opuesta está la cuestión de la alfabetización informacional. Cuando las bibliotecas municipales afrontan este tema y la formación de usuarios deberían tener en cuenta la experiencia de las bibliotecas escolares en labores pedagógicas y en instrumentos que permitan a los alumnos y demás lectores buscar información, seleccionarla y manipularla para hacerla útil a nuestros objetivos.

Conozco algunos casos de bibliotecas escolares que trabajan en colaboración con redes municipales de bibliotecas con resultado diverso. Es importante tener en cuenta los siguientes puntos.

Una biblioteca municipal suele tener mayores recursos económicos que la escolar, además tiene acceso a una gran cantidad de documentos de otras bibliotecas (regional, nacional, etc.) a los que nuestros alumnos podrán acceder de una forma sencilla si tenemos un programa de colaboración.

Normalmente los responsables de biblioteca no suelen ser especialistas en biblioteconomía y eso les dificulta mucho la labor de catalogación y de creación de nuestro OPAC. Una buena colaboración con la biblioteca municipal puede hacer que algún especialista nos ayude en esta cuestión acelerando el proceso y aplicando criterios profesionales desconocidos para el profesor responsable de la biblioteca.

Las bibliotecas municipales suelen estar en contacto con personas que se dedican profesionalmente al fomento de la lectura y suelen estar también en relación con escritores que pueden venir a presentar sus libros y trabajarlos. Esta colaboración puede hacer que unos y otros también puedan venir a nuestros centros a desarrollar esa labor con el consiguiente beneficio para nuestros alumnos y enriquecerá nuestra faceta de actividades.

Las bibliotecas municipales suelen disponer de espacios adecuados para realizar actividades de todo tipo y una colaboración estrecha nos permitirá usar todos esos recursos a los que no tendríamos acceso sólo con nuestro centro.

Las bibliotecas escolares suelen funcionar sólo en horario escolar y permanecen cerradas por las tardes. La colaboración con las bibliotecas municipales puede hacer que ampliemos nuestros horarios de atención a los alumnos con personal contratado por la administración lo que redundará en beneficio directo de nuestros alumnos que podrán disponer durante más horas de los servicios de nuestra biblioteca, algo imposible de alcanzar con horarios docentes.

Pero a cambio de todo eso la biblioteca escolar también tiene muchas cosas que ofrecer a la municipal, veamos algunas:

Las bibliotecas escolares suelen estar repartidas por todo el municipio lo que ofrece a la biblioteca municipal acceso a locales acondicionados perfectamente en barrios, pedanías y otras zonas más alejadas a las que sólo se podría acceder de modo muy precario mediante autobuses biblioteca. Disponer de todos estos locales permite a las bibliotecas municipales acceder a una gran cantidad de población en sus propios barrios y así descongestiona su propio espacio.

Un programa de colaboración con las bibliotecas escolares permite acceder a fondos muy específicos sobre las materias de estudio de los alumnos. Las bibliotecas de los departamentos didácticos y ciclos educativos han seleccionado durante años aquellos documentos más útiles tanto para la preparación de clases por parte de los profesores como para el aprendizaje de los alumnos. Frente a la gran cantidad de materiales que suele haber de forma dispersa en la biblioteca municipal los usuarios pueden acceder de una forma mucho más sencilla a información concreta y útil.

Las bibliotecas municipales podrán desarrollar actividades de formación de usuarios y de ALFIN contando con los especialistas de los centros educativos. Ellos pueden aportar materiales e instrumentos que usan habitualmente de las aulas y que pueden también ser aplicados para todos los usuarios de una biblioteca municipal. La colaboración puede llevar a que la biblioteca municipal organice cursos de alfabetización a personas mayores o a colectivos sociales más necesitados y para ello no tendrá que ir demasiado lejos ya que dispondrá de especialistas y de recursos en las bibliotecas escolares.

Las bibliotecas municipales accederán directamente a alumnos y padres sin necesidad de campañas de difusión de su trabajo. Unas simples jornadas de puertas abiertas por parte de la biblioteca municipal realizadas con la coordinación de las bibliotecas escolares puede hacer que cientos de niños y padres entren a la biblioteca y conozcan sus servicios y sus medios. Esta colaboración puede llevarles a la creación de una escuela de padres en colaboración con el centro educativo que permita seleccionar aquellos fondos más útiles para la educación de sus hijos en cuestiones relativas tanto a la escuela como a cualquier otra faceta de su actividad como padres.

En la misma línea, la colaboración puede hacer también que se establezcan programas de acompañamiento a alumnos y de técnicas de estudio. Los profesores podrán aportar la parte técnica más alejada de las funciones de la biblioteca municipal mientras que esta última podrá ponerles en contacto con especialistas o materiales inalcanzables para un centro escolar solo.

Como ya he dicho esta colaboración podrá permitir que nuestros alumnos disponga de la biblioteca escolar abierta en horario vespertino sin tener que desplazarse a la biblioteca municipal que se puede encontrar lejos del lugar en que vive el alumno.

Para una buena colaboración es imprescindible que nuestra biblioteca esté normalizada siguiendo los criterios de organización de cualquier biblioteca y para ello podemos servirnos del asesoramiento de los especialistas que trabajan en la biblioteca municipal. Por supuesto debe estar centralizado el control de usuarios de modo que sirva tanto para un servicio escolar como municipal y para ello será necesario usar un programa de gestión de fondos y usuarios común.

La elaboración del plan lector podremos realizarlo en colaboración con la biblioteca municipal intentando acceder a los recursos que ellos tienen tanto materiales como personales, frente a esto seremos nosotros los que aportemos recursos en la realización de actividades de formación y de alfabetización organizadas por la biblioteca municipal.

Por último, para un trabajo eficaz es imprescindible un plan consensuado y desarrollado por ambas partes en el que se valoren las cosas positivas pero también se tenga en cuenta aquellos aspectos que pueden suponer un problema, como el deterioro de materiales por el mayor uso. Los equipos directivos de los centros deben ser conscientes de que esa colaboración supondrá una pérdida de autonomía y una adaptación a los sistemas de organización de la biblioteca municipal a cambio del acceso a fondos y recursos mucho mayores a los que un centro escolar puede llegar normalmente.

Como en todo la colaboración aportando lo mejor de cada aspecto será la clave para que un recurso como la biblioteca escolar pueda ser usado de un modo mucho más eficiente por toda la comunidad y, principalmente, por nuestros alumnos. Debería ser obligatorio que nuestros centros escolares ofrecieran en horarios vespertinos las instalaciones para disfrute de toda la comunidad ya que son bienes públicos, en lugar de permanecer cerrados e infrautilizados. Eso sí, a cambio las administraciones deberán tener en cuenta el mayor deterioro en las instalaciones escolares que estos planes conllevan para dotarlas de recursos económicos suficientes para repararlos.

El blog de BIBLIOMEDIA


Hoy os voy a hablar de una página que me parece muy interesante tanto por su planteamiento de innovación como por muchos de los materiales que ofrece en diferentes ámbitos del trabajo de las bibliotecas escolares. Se trata de Bibliomedia.

Muchos son los contenidos dignos de analizar aunque lo que más me interesa destacar en esta entrada son sus documentos sobre espacios y mobiliario en las bibliotecas escolares así como la atención que prestan al tema de la competencia informacional (ALFIN).

Merece la pena el esfuerzo de leer sus entradas (están en catalán) por la cantidad y la calidad de la información que ofrecen. Creo que merecería el esfuerzo de traducir algunos de sus textos para ponerlos a disposición de toda la comunidad educativa a nivel nacional en lo referente a la temática de bibliotecas escolares y la utilización de las TIC para la dinamización de su actividad.

Desde el blog de Bibliomedia se llega fácilmente al espacio de de innovacion educativa PUNTEDU. Muchos más recursos y reseñas a diferentes espacios sobre la temática de las bibliotecas escolares. No estaría nada mal que algunos de los responsables del tema en las diferentes comunidades autónomas revisaran este trabajo y ofrecieran espacios como estos de apoyo a la labor que los centros desarrollan en la temática de bibliotecas escolares.

Navegando por los distintos lugares podéis encontrar documentos de diverso contenido así como recopilaciones de intervenciones en diferentes congresos. Echad un vistazo a su directorio de webs de bibliotecas escolares.

Esperemos que algún día todo este trabajo se extienda por el resto de comunidades autónomas ofreciendo espacios y materiales que permitan una mejor formación de los docentes que nos dedicamos a la temática de las bibliotecas escolares.