Casa del lector


Hace algunos días recibí un correo en el que se me pedía dar difusión a la iniciativa de La Casa del lector de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Os presento algunas de estas actividades y os animo a participar en ellas porque creo que merecen la pena.

Lectura curricular y lectura en libertad. Niños y jóvenes ante los desafíos de la literatura

http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=391

·Jugando al teatro con la literatura: Cuando el aula es un mar

http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=397

·Cómo hacer lectores competentes. Propuestas creativas en Lengua y Literatura en Secundaria y Bachillerato.

http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=395

·Lectura y estrategia digital: dispositivos, formatos, contenidos, personas. Cosas útiles que puedes hacer por ti y tus usuarios desde el móvil

http://casalector.fundaciongsr.com/story.php?id=399

Colaboración entre biblioteca escolar y municipal


Llevaba ya algún tiempo pensando escribir algo sobre este tema cuando recibí un correo de Eduardo Ares (La vida es cuento) preguntándome sobre el tema. Como te prometí allí voy a exponer lo poco que sé y lo que pienso al respecto.

Lo primero que conviene es aclarar las diferencias entre ambos conceptos. Bibliotecas ecolares y municipales son diferentes porque parten de principios distintos y porque tienen funciones distintas. Esto no quiere decir que no tengan puntos en común ni que no se pueda trabajar conjuntamente, más bien es todo lo contrario. Creo que ambas se pueden aportar muchas cosas mutuamente si se establece una verdadera colaboración y eso beneficiará en gran medida tanto a nuestros alumnos como al resto de la comunidad de la localidad en la que trabajamos.

Para hacer un buen plan de colaboración es imprescindible definir las funciones de cada una y establecer claramente los servicios que se atenderán por separado y en conjunto. Esa labor sólo es posible cuando existe una comunicación directa y de plena confianza entre el responsable de la biblioteca escolar y las personas que gestionan la biblioteca municipal.

La biblioteca municipal cumple una función social de acercamiento de materiales a todos los ciudadanos. Su función básica está en hacer accesible la información de todo tipo a todos los habitantes de un lugar en todo tipo de formatos. La acción social de la biblioteca municipal está establecida desde hace mucho tiempo y su carácter público le permite acceder a recursos y a medios inalcanzables de otro modo para los habitantes de cualquier pequeño rincón de nuestra geografía. En otras palabras, la biblioteca municipal iguala a todos los ciudadanos en su acceso a la información poniendo a su alcance todo aquello que por cuestiones geográficas o económicas no es accesible a una parte de la sociedad.

Las bibliotecas municipales llevan mucho tiempo realizando esa importante labor con profesionales altamente cualificados y en coordinación con otros como bibliotecas regionales o nacional que le permiten ofrecer servicios como el acceso a cualquier tipo de fondos de cualquier otra biblioteca pública. Queda claro que la función básica de la biblioteca municipal es hacer accesible la información en cualquier soporte y la labor de fomento de la lectura.

La diferencia fundamental con la biblioteca escolar es el matiz educativo de esta última. Una biblioteca escolar debe ser un centro de recurso educativos que ponga al alcance de profesores y alumnos instrumentos que faciliten su aprendizaje y que le enseñen a acceder a la información, manipularla y reelaborarla para difundirla. Mientras que una biblioteca municipal tiene como base el fomento de la lectura como placer y deleite la escolar tiene su base en la búsqueda y uso de la información.

Todo esto se ve reflejado en el número de documentos que suelen encontrarse en una y otra biblioteca de modo que en las primeras suelen predominar los materiales de lectura y ocio mientras que en los segundos deberían ser los documentos informativos los más abundantes.

El primer error que se suele cometer en las bibliotecas escolares suele ser el de intentar aplicar el modelo de biblioteca municipal a nuestra biblioteca escolar. Es frecuente encontrar bibliotecas escolares que realizan una gran labor de fomento de la lectura pero lo hacen olvidando la parte de formación de usuarios y de alfabetización. Además cuando se realiza esta labor de fomento de la lectura es frecuente que olvidemos precisamente acudir a aquellos que llevan muchos años de experiencia en este trabajo: las bibliotecas municipales.

Lo que defiendo no es que la biblioteca escolar no debe trabajar para el fomento de la lectura y como placer sino que esa no debe ser su función principal y que si vamos a desarrollar un plan lector realmente eficiente deberíamos aprovechar el trabajo ya realizado por las bibliotecas municipales.

En la línea opuesta está la cuestión de la alfabetización informacional. Cuando las bibliotecas municipales afrontan este tema y la formación de usuarios deberían tener en cuenta la experiencia de las bibliotecas escolares en labores pedagógicas y en instrumentos que permitan a los alumnos y demás lectores buscar información, seleccionarla y manipularla para hacerla útil a nuestros objetivos.

Conozco algunos casos de bibliotecas escolares que trabajan en colaboración con redes municipales de bibliotecas con resultado diverso. Es importante tener en cuenta los siguientes puntos.

Una biblioteca municipal suele tener mayores recursos económicos que la escolar, además tiene acceso a una gran cantidad de documentos de otras bibliotecas (regional, nacional, etc.) a los que nuestros alumnos podrán acceder de una forma sencilla si tenemos un programa de colaboración.

Normalmente los responsables de biblioteca no suelen ser especialistas en biblioteconomía y eso les dificulta mucho la labor de catalogación y de creación de nuestro OPAC. Una buena colaboración con la biblioteca municipal puede hacer que algún especialista nos ayude en esta cuestión acelerando el proceso y aplicando criterios profesionales desconocidos para el profesor responsable de la biblioteca.

Las bibliotecas municipales suelen estar en contacto con personas que se dedican profesionalmente al fomento de la lectura y suelen estar también en relación con escritores que pueden venir a presentar sus libros y trabajarlos. Esta colaboración puede hacer que unos y otros también puedan venir a nuestros centros a desarrollar esa labor con el consiguiente beneficio para nuestros alumnos y enriquecerá nuestra faceta de actividades.

Las bibliotecas municipales suelen disponer de espacios adecuados para realizar actividades de todo tipo y una colaboración estrecha nos permitirá usar todos esos recursos a los que no tendríamos acceso sólo con nuestro centro.

Las bibliotecas escolares suelen funcionar sólo en horario escolar y permanecen cerradas por las tardes. La colaboración con las bibliotecas municipales puede hacer que ampliemos nuestros horarios de atención a los alumnos con personal contratado por la administración lo que redundará en beneficio directo de nuestros alumnos que podrán disponer durante más horas de los servicios de nuestra biblioteca, algo imposible de alcanzar con horarios docentes.

Pero a cambio de todo eso la biblioteca escolar también tiene muchas cosas que ofrecer a la municipal, veamos algunas:

Las bibliotecas escolares suelen estar repartidas por todo el municipio lo que ofrece a la biblioteca municipal acceso a locales acondicionados perfectamente en barrios, pedanías y otras zonas más alejadas a las que sólo se podría acceder de modo muy precario mediante autobuses biblioteca. Disponer de todos estos locales permite a las bibliotecas municipales acceder a una gran cantidad de población en sus propios barrios y así descongestiona su propio espacio.

Un programa de colaboración con las bibliotecas escolares permite acceder a fondos muy específicos sobre las materias de estudio de los alumnos. Las bibliotecas de los departamentos didácticos y ciclos educativos han seleccionado durante años aquellos documentos más útiles tanto para la preparación de clases por parte de los profesores como para el aprendizaje de los alumnos. Frente a la gran cantidad de materiales que suele haber de forma dispersa en la biblioteca municipal los usuarios pueden acceder de una forma mucho más sencilla a información concreta y útil.

Las bibliotecas municipales podrán desarrollar actividades de formación de usuarios y de ALFIN contando con los especialistas de los centros educativos. Ellos pueden aportar materiales e instrumentos que usan habitualmente de las aulas y que pueden también ser aplicados para todos los usuarios de una biblioteca municipal. La colaboración puede llevar a que la biblioteca municipal organice cursos de alfabetización a personas mayores o a colectivos sociales más necesitados y para ello no tendrá que ir demasiado lejos ya que dispondrá de especialistas y de recursos en las bibliotecas escolares.

Las bibliotecas municipales accederán directamente a alumnos y padres sin necesidad de campañas de difusión de su trabajo. Unas simples jornadas de puertas abiertas por parte de la biblioteca municipal realizadas con la coordinación de las bibliotecas escolares puede hacer que cientos de niños y padres entren a la biblioteca y conozcan sus servicios y sus medios. Esta colaboración puede llevarles a la creación de una escuela de padres en colaboración con el centro educativo que permita seleccionar aquellos fondos más útiles para la educación de sus hijos en cuestiones relativas tanto a la escuela como a cualquier otra faceta de su actividad como padres.

En la misma línea, la colaboración puede hacer también que se establezcan programas de acompañamiento a alumnos y de técnicas de estudio. Los profesores podrán aportar la parte técnica más alejada de las funciones de la biblioteca municipal mientras que esta última podrá ponerles en contacto con especialistas o materiales inalcanzables para un centro escolar solo.

Como ya he dicho esta colaboración podrá permitir que nuestros alumnos disponga de la biblioteca escolar abierta en horario vespertino sin tener que desplazarse a la biblioteca municipal que se puede encontrar lejos del lugar en que vive el alumno.

Para una buena colaboración es imprescindible que nuestra biblioteca esté normalizada siguiendo los criterios de organización de cualquier biblioteca y para ello podemos servirnos del asesoramiento de los especialistas que trabajan en la biblioteca municipal. Por supuesto debe estar centralizado el control de usuarios de modo que sirva tanto para un servicio escolar como municipal y para ello será necesario usar un programa de gestión de fondos y usuarios común.

La elaboración del plan lector podremos realizarlo en colaboración con la biblioteca municipal intentando acceder a los recursos que ellos tienen tanto materiales como personales, frente a esto seremos nosotros los que aportemos recursos en la realización de actividades de formación y de alfabetización organizadas por la biblioteca municipal.

Por último, para un trabajo eficaz es imprescindible un plan consensuado y desarrollado por ambas partes en el que se valoren las cosas positivas pero también se tenga en cuenta aquellos aspectos que pueden suponer un problema, como el deterioro de materiales por el mayor uso. Los equipos directivos de los centros deben ser conscientes de que esa colaboración supondrá una pérdida de autonomía y una adaptación a los sistemas de organización de la biblioteca municipal a cambio del acceso a fondos y recursos mucho mayores a los que un centro escolar puede llegar normalmente.

Como en todo la colaboración aportando lo mejor de cada aspecto será la clave para que un recurso como la biblioteca escolar pueda ser usado de un modo mucho más eficiente por toda la comunidad y, principalmente, por nuestros alumnos. Debería ser obligatorio que nuestros centros escolares ofrecieran en horarios vespertinos las instalaciones para disfrute de toda la comunidad ya que son bienes públicos, en lugar de permanecer cerrados e infrautilizados. Eso sí, a cambio las administraciones deberán tener en cuenta el mayor deterioro en las instalaciones escolares que estos planes conllevan para dotarlas de recursos económicos suficientes para repararlos.

¿Muchos deberes?


Hay abierto en estos días un debate en la sociedad sobre si se deben poner deberes a los alumnos para completar la formación que realizan en sus centros educativos. La polémica surge a partir de la discusión que de este tema se está realizando en Francia y sobre la propuesta de los padres de hacer una huelga de deberes.

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Creo que desde el principio el problema está mal planteado porque la pregunta no debería ser si debe haber o no deberes sino si las actividades que se proponen para realizar fuera del horario lectivo son las más adecuadas.
La argumentación de los padres de que quita tiempo a los niños para realizar otras actividades se basa en la idea de que la educación sólo se desarrolla en el ámbito educativo. Muchos padres ven la escuela como el lugar en el que sus hijos pasan un montón de horas aprendiendo todo lo que necesitan saber para formarse académicamente para su vida futura. Desde esta perspectiva se olvida que la escuela cubre esa faceta curricular pero también se ocupa de la educación y en eso padres y profesores deberían trabajar mucho más en conjunto.
Los deberes son el lazo que tendría que darse entre escuela y casa para hacer que los alumnos entiendan que el proceso de aprendizaje va mucho más allá del simple acto académico. Si queremos que valoren su propio aprendizaje debemos diseñar actividades dentro y fuera del aula que les hagan ver la utilidad de manejar recursos para la solución de problemas en la vida real y no sólo en el laboratorio del centro.
Argumentan también los padres que los deberes suponen una discriminación porque tienen ventaja aquellos alumnos que disponen de medios materiales en casa y sus padres tienen un nivel de estudios mayor. Tampoco estoy de acuerdo con este argumento: es evidente que entornos familiares enriquecedores para la educación del alumno suponen una ventaja frente a situaciones familiares menos favorables pero esto no tiene nada que ver con los deberes y repercute en toda la vida de los niños desde el principio. La escuela pretende ser un factor de corrección para nivelar esas desigualdades pero debe partir de la implicación y la formación como padres. Tener un hijo supone asumir una serie de responsabilidades que van desde el intento de dar las mejores condiciones con el esfuerzo que a todos como padres nos supone. Los deberes pueden suponer una forma de interacción en la familia en la que los padres pueden demostrar a sus hijos que se implican en la educación y en su formación por encima de sus limitaciones académicas. La ayuda que los padres pueden ofrecer a los alumnos en su casa no es tanto el ofrecer medios materiales y conocimientos como participar de sus inquietudes y compartir esos procesos de aprendizaje que mejorarán su relación padres-hijos.

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También se dice que no tienen tiempo para otras actividades pero mi pregunta es si esas otras actividades que el alumno desarrolla fuera del horario escolar son las más adecuadas y realmente atienden a sus necesidades de ocio. Muchos son los chicos que pasan la tarde sin nada que hacer “enganchados” al ordenador sin ningún tipo de control, pero también hay muchos que van de un lugar a otro a actividades deportivas, baile, música, inglés en las que se mantienen los esquemas de competitividad y rivalidad verdadera fuente de discriminación social y cultural. En el mejor de los casos estas actividades acaban reproduciendo la parte de currículo académico de la escuela y representan una forma de tener a los hijos todo el día ocupados. Son pocos los casos en los que los propios chicos pueden realizar esas actividades como afición personal porque atienden más al deseo de los padres e incluso a su imposición.

Se tiende a ver la educación sólo desde su aspecto curricular y por lo que de preparación tiene para el desarrollo de una profesión. Muchos padres tienden a confundir el desarrollo de un currículo con la formación integral de los alumnos hasta convertirse en ciudadanos libres y responsables. La educación vista así supone preparar sólo para una profesión y no para una vida.
La infancia y adolescencia es el período de la vida en la que mayor capacidad de aprendizaje tenemos, no podemos desperdiciar esa etapa dejando a los chicos sin nada que hacer por las tardes ni tampoco ocupando su tiempo en tareas que sólo atienden a que aprendan cosas que ni les interesan ni les sirven. Los deberes deben plantearse como una forma de fomentar el autoaprendizaje, el co-aprendizaje entre iguales y la planificación del tiempo por parte del alumno con atención a las relaciones familiares, el ocio y las aficiones del propio chico. Por supuesto teniendo en cuenta que deben dejar espacio de tiempo suficiente para desarrollar sus aficiones y para que dispongan de suficientes momentos de ocio y de interacción con familia, amigos, etc.
En definitiva, los deberes deben estar programados para complementar el aprendizaje de la escuela y deben reforzar la idea en los alumnos de que ese aprendizaje no se limita a los actos académicos sino que deben llevarlo a todos los ámbitos de su vida para la resolución de sus conflictos y su toma de decisiones.

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