El expurgo en la biblioteca escolar

Como he visto en los últimos días varias visitas al blog buscando cuestiones relativas al expurgo voy a escribir una entrada en la que intentar definir en qué consiste y cuales son algunas de las estrategias más útiles para levar a cabo esta labor de una forma positiva en nuestra biblioteca.

Lo primero que quiero decir es que el expurgo es una de las labores previas más importantes a realizar en una biblioteca, sobre todo en las bibliotecas escolares, dadas las carencias de espacio que solemos tener en nuestros centros. Cuando iniciamos la tarea de poner en marcha una biblioteca escolar solemos partir de unos fondos acumulados durante años.

Debemos comenzar por hacer un análisis de esos fondos comprobando la actualización de los mismos y la adecuación al nivel de nuestros alumnos. Frecuentemente encontramos fondos adquiridos hace bastantes años en nuestros centros. Estos fondos suelen responder a planes de estudio diferentes que incluían contenidos que ya no se trabajan actualmente. También solemos encontrar materiales obsoletos y fuera de uso como atlas o enciclopedias sin actualizar (aún aparece la U.R.S.S, o cosas así).

La característica fundamental que debe tener nuestra biblioteca es la de ofrecer una base de documentos que permita desarrollar trabajos de todas las materias  que se cursan en nuestro centro así como una bibliografía que incluya las novedades editoriales que puedan interesar a nuestros lectores. Una biblioteca escolar debe cubrir de forma prioritaria las necesidades de búsqueda de documentación de nuestros alumnos para preparar sus trabajos del aula. Para ellos suele venir bien disponer de alguna enciclopedia en papel que esté actualizada con los anexos correspondientes y también debemos disponer de acceso a internet para las consultas on-line. Si tenemos varias enciclopedias debemos valorar su utilidad basándonos en lo adecuado de sus contenidos y en la facilidad de actualización.

También vamos a encontrar muchos documentos adquiridos por los departamentos que ya no corresponden al currículo actual. En estos casos podemos valorar la posibilidad de guardar una parte de ellos, sobre todo si disponemos de ex-alumnos que pueden necesitar tales documentos para sus estudios posteriores una vez han salido del centro. Esto es especialmente útil en centros ubicados en entornos rurales en los que los ex-alumnos siguen acercándose al centro puesto que este es casi el único espacio de contacto con el mundo educativo. Una buena opción puede ser la de crear un perfil de usuario de ex-alumnos a los que prestar este tipo de libros.

Cuando nos planteamos el expurgo solemos encontrar una primera dificultad consistente en la reticencia por parte de todos (sobre todo de los equipos directivos) a “destruir” libros. Debemos realizar una verdadera labor de concienciación que permita valorar la importancia que para nuestra biblioteca tiene el poder contar con material adecuado para desarrollar nuestro trabajo teniendo en cuenta el espacio físico disponible. Hemos de tener en cuenta que una buena labor de expurgo realizada antes de la catalogación digital de los fondos nos ahorrará un enorme trabajo ya no tendremos que incluir los fondos que descartemos. Así mismo esta labor nos permitirá generar espacio en el que incluir los nuevos fondos que vayamos adquiriendo según los criterios de actualización de fondos que pongamos en práctica.

Para realizar el expurgo de una forma eficaz debemos comenzar por establecer unos criterios generales sobre qué debe permanecer en nuestra biblioteca y qué no tiene lugar en ella. En un segundo paso estará el saber qué hacer con el material que no vamos a dejar allí. Los criterios de expurgo se basarán en establecer qué materiales son los que necesitamos para realizar la labor de documentación de nuestra comunidad educativa, sobre todo sobre aquellos contenidos que sean demandados principalmente por el profesorado. Para el expurgo de las lecturas podemos basarnos en el historial de préstamos (un libro que durante los últimos 20 años no se ha prestado una sola vez es probable que no se preste en los próximos 20). Para la selección de materiales de lectura tendremos muy en cuenta los que son demandados a los alumnos como lecturas obligatorias. Recordemos que una biblioteca escolar debería contar, según criterios internacionales, con un 70% de fondos documentales frente a un 30% de fondos de lectura.

Una vez hayamos seleccionado los fondos utilizables para la biblioteca debemos decidir qué hacer con el material expurgado.

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