Integración de las TIC para conseguir Aprendizajes Personalizados


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Cerrábamos el artículo del pasado domingo con el sangrante vídeo de la presentación de la Ley General de Educación de 1970, en el que se planteaba la necesidad de cambiar a un modelo que dejara de …

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10 ideas para utilizar los blogs en clase


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A través de la red me ha llegado este decálogo sobre la utilización del blog en las clases. Lo reproducimos directamente desde la página web de origen, Universia España. La utilización de blogs en …

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Cuando digitalizar se convierte en arma política


Leemos estos días que la consejería de educación de Murcia ha puesto en marcha un proyecto nuevo con la intención de digitalizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Vende en todos los medios de comunicación la excelencia de dicho proyecto basado en la aplicación de recursos TIC de última generación como demostración de que, a pesar de los recortes de inversión, se puede innovar en esto de dar clase.
la verdad
Se nos dice que los centros educativos ofertarán la posibilidad de enseñar por los métodos tradicionales o utilizando las últimas tecnologías en esto de tabletas, pizarras digitales y digitalización de materiales educativos. Se garantiza la continuidad del proyecto para los cuatro años de secundaria obligatoria y se dice que será una opción a elegir libremente por los padres de los alumnos.

Vende muy bien eso de innovar en educación en tiempos de crisis, queda estupendo que los medios de comunicación nos presenten a un consejero centrado en la modernización de la educación en lugar de presentarnos la imagen de quien aumenta horas lectivas a los docentes, recorta sueldos, aumenta la ratio en las aulas y, en definitiva, hace que nuestro sistema educativo sea peor hoy que hace unos años.

Para los que estamos convencidos de esto del uso de las TIC en el aula nos asaltan algunas dudas que nadie se molesta en contestarnos. Para empezar no se habla de cuánto dinero se va a invertir en este proyecto, cuándo se va a invertir ni cómo.

No se define el termino tableta, no sabemos si se usarán los ipad, las galaxy o tabletas de bajo coste, no se habla del sistema operativo a utilizar, ni de que junto a la tableta cada alumno deberá disponer de un ordenador con el que manejar los contenidos de la tableta. No se habla de las aplicaciones que se van a utilizar, ni quién los va a pagar. Ese gasto de material tecnológico por parte de las familias puede suponer, a priori, una discriminación para aquellas que no puedan hacer esta inversión tecnológica y, mucho más importante, mantener los equipos durante los cuatro años del proyecto y reponerlos si se deterioran o quedan obsoletos.

Se  habla de uso de nuevas tecnologías cuando las redes wifi de los centros son de una capacidad mínima y no están disponibles muchos días. Difícil será que una clase completa se pueda conectar con sus tabletas a internet sin que la red del centro se “caiga”. El profesor deberá organizar una sesión física para cuando la tecnología digital falle (día sí, día también).

Claro que quizás lo que se está proponiendo es una digitalización de los materiales, pero eso qué supone: ¿qué se van a pasar a pdf los libros de texto y punto? Parece que poca innovación tecnológica se puede realizar si lo único que tenemos es el mismo libro de texto pero en lugar de llevarlo en papel lo podemos meter en una tableta con un lector de pdf. También resulta difícil creer que las editoriales van a ofrecer fácilmente sus materiales en forma de auténticos hipertextos con los que los profesores puedan trabajar de verdad modificando tareas, contenidos, formatos, etc. Decir que digitalizar e innovar es hacer esto parece más bien algo de tomar el pelo que otra cosa. A no ser que lo que hagan sea vender los libros de texto por un par de euros menos pero sin papel: negocio redondo una vez más para las editoriales que volverán a cambiar cuatro cosas para decir que los materiales son nuevos.

Se habla del uso de las pizarras digitales, ese gran invento que debe haber supuesto un gran negocio para el que se dedica a venderlas (como lo supuso para el que vendió por toda la comunidad esas pdas tan caras no hace muchos años). Las clases se van llenando de esos caros aparatos pero muchas veces la utilidad real que suelen tener es la de usarlas como proyectores de películas o presentaciones en power point. Incluso para muchos sólo se trata de sustituir la tiza física por un rotulador especial que se borra con un trapo.

Y luego viene lo de la formación del profesorado. Para realizar una renovación tecnológica de verdad sería necesario ofrecer programas de formación completa a los docentes para que puedan usar recursos como las aulas virtuales, los blogs educativos, todo tipo de aplicaciones que están en el mercado, el uso de youtube, etc. Para llevar esa tecnología a las aulas sería necesario un verdadero plan de formación del profesorado muy alejado de la actual situación de absoluta precariedad en los Centros de formación de profesores, casi todos cerrados y ofreciendo sólo cursos on-line que salen más baratos que los presenciales.

Los profesores que trabajen con este sistema deberán realizar su propio proceso de reciclaje en su tiempo libre, leyendo tutoriales sobre manejo de herramientas diversas que les permitan crear sus propios materiales para uso en clase, esa sí sería una verdadera digitalización del trabajo docente y no pasar los libros a pdf. Por cierto ¿se les va a dar un ipad a cada profesor para realizar su trabajo junto a un ordenador para su uso profesional? es como el albañil que lleva su carretilla de casa, el obrero de la fábrica de coches que usa su destornillador particular, o el pintor que trabaja con su propio juego de brochas.

Se habla de innovación pero nadie le ha explicado al consejero lo que supone trabajar por competencias, lo que representa trabajar por proyectos de forma coordinada en los centros educativos. Difícilmente se producirá una renovación en la educación mientras lo que se haga sea sólo poner parches a los recortes.

Por qué no nos explica el consejero los principios teóricos en los que se basa su proyecto, por qué no nos dice con qué docentes ha contado para llevarlo adelante. Nos debería contar a qué tipo de acuerdos ha llegado con editoriales o creadores de aplicaciones para hacer viable todo esto. Podría comenzar por explicarnos el plan de formación del profesorado que tiene pensado llevar adelante para que verdaderamente se puedan cumplir los objetivos. Como siempre los políticos legislan de espaldas a la realidad y sin tener en cuenta la opinión de los que estamos “a pie de obra”. Yo sólo hubiera necesitado un par de tardes con el consejero para explicarle cómo invertir dinero para hacer que mejore de verdad la práctica docente en los centros.

En definitiva, parece más bien un lavado de cara frente a los recortes que el político de turno hace abusando de la buena voluntad de los profesores y de su profesionalidad. 25 centros de la región cogerán a un grupo de privilegiados alumnos que acabarán haciendo lo mismo que siempre, más o menos y de lo que nadie se acordará dentro de unos meses. Mientras tanto el resto de alumnos no tienen profesor sustituto durante 15 días, no tienen programas de apoyo, cada vez son más en el aula y no pueden elegir optativas porque son muy caras. En los centros hay menos profesores pero más alumnos. Los profesores trabajan más horas y cobran menos, reciben menos formación pero más cargas burocráticas.

La competencia informacional en el aula


Surge esta reflexión a partir de la atenta lectura del artículo de “La competencia informaciona en la enseñanza obligatoria a partir de la articulación de un modelo específico” de Anna Blasco Olivares, Gloria Durban Roca, en la Revista Española de Documentación Científica nº monográfico, 100-135, 2012 que podéis encontrar pinchando aquí.

Hace ya algún tiempo que sigo el trabajo de los compañeros en Cataluña sobre el tema de competencia informacional porque creo que aportan un planteamiento muy interesante y útil. El artículo realiza una tarea estupenda delimitando y definiendo el concepto de competencia informacional frente al resto de competencias y en conexión con la competencia digital, con la que suele llegar a confundirse.

Es cierto que la definición que establece la ley en este término resulta ambiguo puesto que en ocasiones suele confundirse con su aspecto púramente digital, mientras que otras veces hace referencia a un concepto mucho más general sobre lo que supone la necesidad de localizar la información, procesarla y reproducirla posteriormente como proceso fundamental que los alumnos deben realizar para desarrollar su aprendizaje.

El artículo incide mucho en el aspecto transversal al que debemos prestar atención si verdaderamente queremos trabajar esta competencia en nuestra labor docente: no se trata de algo que podamos realizar de una manera aislada sino que requiere la colaboración de todo el equipo docente. Es en ese punto en el que cobra un papel primordial la biblioteca escolar como depositaria de materiales, poseedora de mecanismos de acceso a la información y generadora de proyectos integrados que impliquen a todo un centro educativo.

Va situando el artículo el papel que la competencia informacional tiene junto al resto de competencias en su función de competencia comunicativa, metodológica, personal y las que permiten convivir y habitar el mundo. Todo esto queda, por supuesto inserto en un concepto de información que va mucho más allá de lo puramente digital puesto que engloba todo tipo de comunicación (verbal, no verbal, escrita, oral…) que debe ser trabajada sin menospreciar la importancia de la comunicación digital, muy cercana a los alumnos que viven como auténticos nativos digitales.

El artículo incluye un plan de trabajo que posibilite a los profesores una reflexión sobre su práctica docente hasta llevarle a un cambio sustancial en el modo de trabajar que implique subordinar los contenidos a la consecución de las competencias, lo que no quiere decir que nos olvidemos de ellos. Para lograrlo propone un modelo de trabajo que puede suponer una base sobre lo que arrancar para aquellos que están menos familiarizados con estos contenidos.

El trabajo por competencias es un modelo impuesto desde la administración pero que no ha tenido en cuenta el grado de conocimientos que sobre la materia tiene una gran mayoría de docentes. Son muchas las programaciones que ya incluyen este modelo sin que en realidad esté suponiendo un cambio significativo en el modo de trabajar en el aula con los alumnos.

Cuando hace ya algunos años los profesores comenzamos a usar conceptos como objetivos, criterios de evaluación y calificación o grado de consecución de objetivos ya pasó algo similar a lo que está ocurriendo hoy en día puesto que la incorporación fue teórica pero debieron pasar muchos cursos antes de que se produjera un verdadero cambio en el modo en que muchos docentes fuimos cambiando nuestro modo de dar clase (otros ni siquiera han llegado a ese primer cambio aún).

Lo cierto es que si la administración quiere que se produzca un cambio verdadero en el sistema de enseñanza que repercuta de forma positiva en el aprendizaje de nuestros alumnos deberá realizar una fuerte inversión en los centros escolares públicos tanto de primaria como de secundaria dotando de medios suficientes y desarrollando auténticos planes de formación que resulten atractivos a los profesores por la calidad de los contenidos y la aplicabilidad directa en el aula.

Y todo eso deberá ir apoyado por materiales de trabajo que hagan fácil la aplicación de estos modelos en el aula. No podemos pretender que un profesor atienda a treinta alumnos en el aula en su diversidad, se forme a la última en cuestiones de competencias básicas, conozca los principales instrumentos digitales y no digitales (tanto programas como dispositivos) y encima que elabore sus propios materiales novedosos y publique en un blog su práctica para que el resto de la comunidad educativa la conozca. Y todo esto en los tiempos que corren de recortes en presupuestos y en sueldos y en aumento de horas de clase.

Resulta imprescindible ante este panorama el papel de la biblioteca escolar y la administración debería comenzar por realizar un verdadero plan de acción que lleve a los responsables de estas bibliotecas a estar suficientemente preparados en todo lo referente a fomento de la lectura, formación de usuarios y trabajo en las competencias. Sólo con una biblioteca que actúe como coordinadora de este tipo de proyectos y que disponga de los materiales e instrumentos necesarios podremos comenzar a realizar ese cambio que tanto necesita nuestro sistema. Si esto no ocurre así pensaremos que la administración sólo quiere, como casi siempre, aumentar el número de aprobados nivelando por abajo sin tener en cuenta la calidad de la enseñanza que los centros deben impartir.

En definitiva, la competencia informacional no es sólo competencia digital sino que incluye todo tipo de comunicación. La competencia informacional se complementa con otras competencias hasta llegar a fomentar la de aprender a aprender. Pero no podemos simplificar esta competencia como una utilización de herramientas TIC. El trabajo por competencias sólo es posible si trabajamos desde el concepto de desarrollo de proyectos transversales que use los conocimientos como modo de logar los objetivos marcados por nuestras competencias. Debemos diseñar modelos progresivos en el grado de autonomía del alumno que le permitan, tanto desde lo individual o el trabajo en grupo, localizar la información, manejarla y transmitirla de modo de incida en el propio pensamiento del alumno para que él mismo sea capaz de generar sus propias ideas a partir de lo desarrollado para poder así completar el proceso de aprendizaje.

Os dejo una presentación que es la estructuración de la competencia informacional según capacidades, habilidades, destrezas e indicadores de destrezas por el modelo de 3 fases que nos presenta el artículo citado. formacional. Modelo 3-3-3 on Prezi